
EL ANUNCIO DE SANTIAGO MATÍAS (ALOFOKE) DE IMPULSAR UN PROYECTO POLÍTICO NO SURGE EN EL VACÍO
El anuncio de Santiago Matías (Alofoke) de impulsar un proyecto político no surge en el vacío. Es, en muchos sentidos, el reflejo de una clase política que durante años ha ido transformando el debate público en un espectáculo. Cuando los funcionarios compiten por titulares, cuando las entrevistas sustituyen las explicaciones, cuando una tendencia parece valer más que una buena gestión y cuando la estrategia de comunicación termina siendo más importante que los resultados, no debería sorprender que alguien cuya mayor fortaleza es precisamente dominar la atención pública decida entrar al mismo terreno. La ironía es que muchos de los que hoy miran con preocupación este fenómeno ayudaron a construirlo. Fueron los propios políticos quienes convirtieron los estudios, los micrófonos y las plataformas digitales en una extensión de la política tradicional. Alimentaron el espectáculo, buscaron los focos, persiguieron la viralidad y entendieron que un buen clip muchas veces rendía más que una buena política pública. Si durante años las reglas del juego fueron las del rating, era cuestión de tiempo para que apareciera quien mejor sabe jugar ese partido. Quizá el verdadero problema no sea que un influencer quiera hacer política. El verdadero problema es que la política decidió parecerse tanto al mundo de los influencers que terminó abriéndole la puerta. Cuando el debate se reemplaza por el show y la gestión queda en segundo plano, quien domina la audiencia también empieza a tener una ventaja en la arena política. Al final, el llamado de atención no es para una sola persona. Es para una clase política que, por querer convertir la política en entretenimiento, terminó creando el escenario perfecto para que el entretenimiento quisiera convertirse en política. Porque cuando el poder empieza a medirse por cámaras, tendencias y capacidad de mover la conversación, el dueño del escenario inevitablemente también querrá aspirar a dirigir la obra. 📝: El admin